Sal de la visita con el presupuesto ya firmado
Lo dictas delante del cliente, la app lo monta con tus precios, él firma en tu móvil y el trabajo queda cerrado. Da igual que sea una reforma integral, un jardín o el mantenimiento de una comunidad: sin volver a casa por la noche y aunque no haya cobertura.
Tres meses completos, con la app entera, para probarlo con trabajos de verdad · Cancelas desde la tienda en dos toques
Pulsa el micro para verlo
Tres pasos, y los tres ocurren delante del cliente
Presupuestas de pie, en casa de alguien, en un local o en un jardín, con el móvil en la mano y no delante de un ordenador. La app está hecha para eso.
Dictas lo que ves
Hablas como se lo contarías a un compañero. La app transcribe y monta el presupuesto con los capítulos y los precios de tu oficio; si mencionas anticipo, descuento o costes indirectos, también los recoge. Sin cobertura funciona igual.
Lo firma allí mismo
Se lo enseñas allí mismo, ajustas lo que haga falta y firma con el dedo en tu pantalla. Queda fecha, dispositivo y una huella SHA-256 del texto firmado. Y a diferencia de casi todo lo demás, se firma sin una raya de cobertura.
Y si se lo tiene que pensar
Se lo mandas por WhatsApp o correo con tu propia plantilla y un enlace. Lo acepta desde el navegador sin instalar nada, o lo rechaza diciendo el motivo. Y si se queda callado, la app te avisa de que lleva días parado.
Veinte oficios, cada uno con sus capítulos
Un reformista, una interiorista y una empresa de mantenimiento de comunidades presupuestan igual de tarde: por la noche, en casa y con el cliente ya enfriado. Cada sector entra con sus propios capítulos y sus propios conceptos, no con una plantilla genérica adaptada a medias.
¿No ves el tuyo? Escríbenos y lo damos de alta con sus capítulos y sus conceptos: te aparecerá solo, sin que tengas que actualizar nada. La regla es sencilla: si presupuestas yendo a ver al cliente, esto es para ti.
Cuarenta metros de seto de laurel a dos metros de alto, poda y retirada de restos. Y el riego por goteo de la parte de atrás.
Levantamiento del salón, propuesta de distribución, dos renders y el acompañamiento de compra de mobiliario.
Pintura del portal y los dos primeros rellanos, reparar el gotelé del segundo y cambiar cuatro apliques.
Tres dictados reales de tres oficios distintos. La app los convierte en partidas con los conceptos y los precios del sector que tengas configurado.
No empiezas con una hoja en blanco
El miedo razonable con cualquier programa nuevo es el fin de semana perdido metiendo datos antes de poder usarlo. Aquí eso no pasa: eliges tu sector y el catálogo entra ya cargado, con sus capítulos y sus conceptos, así que el primer presupuesto lo haces el mismo día.
Configurar tu empresa —tus datos, tu logo, tu país, tu impuesto y tus condiciones— son unos minutos, no una tarde.
Y ese catálogo es un punto de partida, no una tarifa impuesta. Los precios los pones tú: lo que te ahorra es escribir los conceptos y montar los capítulos, no decirte lo que tienes que cobrar.
Lo adaptas como te venga mejor. En la app, tocando lo que quieras cambiar. En Excel, bajándotelo, editándolo con calma en el ordenador y subiéndolo otra vez: cambiar cien precios de golpe son dos minutos en una hoja y cien toques en un móvil. O desde cero, si ya tienes tu tarifa hecha: te bajas la plantilla vacía, la rellenas con lo tuyo y la subes, sin usar el catálogo base.
A partir de ahí es tuyo y va creciendo con el trabajo que haces: añades conceptos sobre la marcha, los agrupas por capítulos y guardas el coste de cada uno.
Cerrar en la visita, no mandar un presupuesto y esperar
Casi todas las apps del sector terminan en el PDF: lo generas, lo mandas y empieza la espera. PresuFlash está construida para que no haya espera. En los quince minutos que ya estás delante del cliente cabe dictar el presupuesto, enseñárselo, ajustar dos líneas y que firme.
Ese es el momento en el que el trabajo se gana, lo mismo si presupuestas un baño que si presupuestas la poda de un seto. Al día siguiente el cliente ya ha pedido otros dos presupuestos y tú compites contra un precio, no contra una conversación.
Y no se limita a transcribir. Reconoce qué partidas son, las busca en tu catálogo con tus precios, saca las cantidades de lo que has dicho y, si mencionas un anticipo, un descuento o los costes indirectos, también los recoge y los coloca donde van. Funciona igual en los tres momentos: al crearlo, al modificarlo —«quítale el baño pequeño y sube el parquet a doce metros» y lo hace— y al meter los costes: «ponme cuarenta de gasolina y sesenta de vertedero» y entran como indirectos de ese trabajo, apuntados en el único momento en que uno se acuerda de ellos, que es estando allí.
Si el presupuesto ya se firmó mientras una nota de voz esperaba a que volviera la red, se guarda la transcripción pero no se reescriben las partidas. La app no cambia por su cuenta un documento firmado.
No es un garabato pegado en una imagen. Se guarda una huella SHA-256 del texto exacto que se firmó, con su fecha y su dispositivo, y a partir de ahí el presupuesto queda congelado: no se toca ni una línea. Si algo cambia, la app dice qué cambió, concepto a concepto. Repetir la firma no borra la anterior: queda el historial completo. Y todo esto funciona sin una raya de cobertura, porque se firma en casa del cliente y allí es donde suele no haber.
Te enseña cómo ha montado el presupuesto, partida por partida
La mayoría de las herramientas con IA te devuelven un resultado y te dejan adivinando de dónde ha salido. Aquí no. De cada partida puedes ver qué parte de lo que dijiste la ha generado, con qué concepto de tu catálogo la ha emparejado, de dónde ha sacado la cantidad y qué ha dado por supuesto cuando no lo dijiste.
Y cuando ha tenido que asumir algo —porque dijiste «los dos baños» sin dar metros, o porque el concepto no estaba en tu catálogo— te lo marca en vez de disimularlo. Así revisas en diez segundos lo que de verdad hay que revisar, en lugar de releerlo todo por desconfianza.
Esto es lo que separa una herramienta en la que se puede confiar de una que da miedo usar delante del cliente. Un presupuesto que no sabes de dónde sale no lo firmas.
La grabación y su transcripción no se borran
Cada nota de voz queda guardada con el presupuesto, junto a su transcripción completa. Puedes volver a leerla o escucharla cuando quieras, y eso sirve para dos cosas muy concretas.
Para corregir. Si algo se entendió mal o se montó de otra forma, no tienes que acordarte de qué dijiste hace cuatro días en un sótano: lo tienes escrito. Abres la transcripción, ves la frase, ajustas la partida y sigues.
Para recordar. En la visita se hablan cosas que no son partidas: que el vecino de arriba tiene una llave, que el cuadro está en el rellano, que la señora prefiere que no se empiece antes de las diez. Eso se queda ahí, en tus palabras, pegado al presupuesto al que pertenece.
Y como todo lo demás, la grabación se hace sin cobertura y se procesa sola al volver la red. Si el presupuesto ya se firmó mientras la nota esperaba en la cola, la transcripción se guarda pero no se reescriben las partidas: la app no cambia por su cuenta un documento firmado.
Sin cobertura funciona todo. No una parte: todo.
Crear, editar, dictar, firmar, fotografiar y consultar, sin una raya de red. Se sincroniza solo en cuanto vuelve la cobertura.
Esto no es una casilla más de una lista: es la razón de que PresuFlash sea una app nativa y no una web. Y esta es la diferencia de fondo con casi todo lo que hay hoy: las herramientas que funcionan por WhatsApp o desde el navegador necesitan conexión por definición, y la necesitan justo para las dos cosas que más importan, dictar y firmar. Hay competencia que lo reconoce por escrito en su propia web. Dejan de servir exactamente donde estás presupuestando, y no hay esfuerzo que lo arregle: es su arquitectura.
Cuidado con el «funciona sin conexión» de la letra pequeña. Guardar en caché un presupuesto ya enviado para poder mirarlo no es lo mismo que crearlo, dictarlo y firmarlo sin una raya. Pruébalo: pon el móvil en modo avión y ponte a presupuestar.
Y no basta con «guardar el borrador». La competencia más directa que hemos revisado necesita conexión justo para las dos cosas que más importan: dictar y firmar. Es decir, deja de servir exactamente en el sótano, la nave, el chalé a las afueras o la obra nueva donde estás presupuestando.
Si algo falla al subir, se reintenta y se te dice por qué. El aviso empieza por la consecuencia —qué se ha quedado sin subir y que sigue solo en ese móvil— con el texto técnico detrás de un botón para copiarlo. No tienes por qué entender un error de base de datos, pero sí puedes pegarlo en un mensaje.
Ningún paso es obligatorio
PresuFlash no te impone una forma de trabajar. Dicta o no dictes, firma allí o manda el enlace, recuerda o no recuerdes: cada uno gestiona su presupuesto como quiere, y la app se adapta en vez de pedirte que cambies de método.
Lo puedes empezar en la visita y terminarlo después: dejas apuntado lo que has visto delante del cliente, con sus fotos y sus medidas, y rematas los precios por la noche o al día siguiente. O lo cierras entero allí mismo. Las dos cosas valen.
Y el catálogo no es una jaula: metes conceptos y partidas que no están en él, escritos a mano en ese momento, sin darlos de alta antes. Y cambias el precio de una línea para ese presupuesto concreto sin tocar tu tarifa. Porque el trabajo real tiene excepciones y una app que no las admite se abandona a la tercera semana.
Si no firma en el momento, que al menos te conteste
El mensaje lleva un enlace. El cliente abre una página, ve el presupuesto completo y lo acepta con un botón: sin instalar nada y sin crear cuenta. Pasa a Aceptado solo y a ti te llega el aviso, con la fecha, la IP y una huella del contenido exacto que aceptó.
Y si no lo quiere, puede decirlo con su motivo. Convierte el silencio en información. Dejas de perseguir por teléfono a quien ya decidió hace una semana.
El motivo no es obligatorio. Obligar a explicarse hace que la gente cierre la pestaña, y entonces pierdes también el rechazo, que es justo el dato que querías.
El único sitio donde te dicen por qué pierdes
Esta es, probablemente, la funcionalidad más infravalorada del producto y la que menos gente tiene. Todos los motivos de rechazo, ordenables por número y por dinero. Porque no es lo mismo perder siete trabajos pequeños por el plazo que perder dos grandes por el precio, y ordenar por dinero cambia lo que tienes que hacer el lunes.
Verás también el importe que dejas de facturar y los comentarios que escriben los clientes. Un trimestre de datos vale más que diez opiniones sobre por qué está el mercado como está.
Cuando hay pocos rechazos todavía, el informe te avisa de que la muestra es corta en vez de dibujarte un porcentaje que no significa nada.
Sabes lo que ganas, no solo lo que cobras
El catálogo guarda el coste además del precio. Con eso, PresuFlash cruza la base imponible con los costes directos y los indirectos que casi nadie apunta —gasolina, dietas, maquinaria, residuos— y te da el beneficio real de cada trabajo y del periodo que elijas.
Y va mucho más allá del margen de una partida. Aquí entran los costes indirectos que nunca se apuntan —gasolina, dietas, maquinaria, residuos— y el resultado no es un porcentaje teórico sobre el papel: es lo que te quedó del trabajo terminado. Las apps de presupuestos acaban en el PDF y las de facturas en el IVA. En medio no hay nadie, y en medio se decide si un negocio de oficios vive o malvive. Los costes son tu contabilidad: no salen en el PDF, no entran en la huella de la firma y no cambian lo que paga el cliente.
Tus mensajes, escritos una vez y bien
El envío por WhatsApp y por correo va con tus propias plantillas, no con un texto genérico nuestro. Escribes una vez cómo te presentas, cómo pides que te confirmen y cómo recuerdas, y a partir de ahí sale siempre igual de bien: a las siete de la mañana, desde la furgoneta y con prisa.
Las plantillas llevan los datos dentro —el nombre del cliente, el número de presupuesto, el importe, el enlace, la fecha de validez— y se rellenan solas. Se editan desde la app en dos toques, sin tocar nada técnico y sin esperar a una actualización.
Hay plantillas distintas para el primer envío y para los recordatorios, porque el segundo mensaje no se escribe igual que el primero. Y el correo sale de tu cuenta, así que te queda en Enviados y el cliente te responde a ti.
Un mensaje mal escrito y sin acentos, mandado a las 22:40, cuesta trabajos. Es la primera impresión que se lleva un cliente que todavía no te conoce, y va antes de que abra el PDF.
Los que llevan días parados, y el recordatorio a todos de una vez
La app te dice qué presupuestos llevan días sin respuesta y te deja mandar los recordatorios en cadena: uno detrás de otro, en un minuto y sin abrir la agenda ni ir buscándolos de la lista.
El seguimiento es lo primero que se cae cuando hay trabajo, y es justo donde está el dinero más fácil de todo el negocio: un recordatorio recupera trabajos que ya dabas por perdidos, no te cuesta ni un euro mandarlo y es la diferencia entre un presupuesto olvidado y un trabajo firmado.
Y el recordatorio va con su propia plantilla, distinta de la del primer envío, porque el segundo mensaje no se escribe como el primero.
La app te avisa; el mensaje lo mandas tú. No hay recordatorios automáticos y es a propósito: nadie quiere que un robot escriba a su cliente en su nombre, y un WhatsApp que sale solo a las tres de la tarde de un sábado hace más daño que el silencio.
Multi-país de verdad, no un cambio de símbolo de moneda
Un electricista de Lima no quiere una app que le hable de «IVA 21 %» ni que le valide el DNI español.
Tu impuesto
IVA, IGV, ITBIS, ITBMS… con sus nombres y sus tasas, y el desglose correcto en el PDF.
Tu identificador fiscal
NIF, NIE, CIF, RFC, CUIT, RUT, RUC, NIT, RNC, RIF, cédula… validados con su algoritmo real, no por longitud. Fuera de España avisan, pero no bloquean.
Tu moneda y tu formato
Símbolo, decimales y separadores como se usan en tu país. Los números se leen como tú los lees, y cuadran con la calculadora del cliente.
Así se ve en tu móvil
Cinco pantallas, el recorrido entero: desde que aparcas hasta que sabes lo que has ganado.
Pantalla de dictado
Presupuesto por capítulos
Firma del cliente
Informe de rechazos
Rentabilidad por trabajo
El papeleo, hecho. Tú, a lo tuyo.
Veintiséis funciones, ordenadas como transcurre el trabajo de verdad. Cada una está aquí porque resuelve algo que te pasa cada semana.
Alta en unos minutos
Tus datos, tu logo, tu país, tu impuesto y tus condiciones. No hay una tarde de configuración entre tú y el primer presupuesto.
Punto de partida por oficio
Eliges tu oficio y entra un catálogo base con sus capítulos y sus conceptos. No empiezas con una hoja en blanco: empiezas con la lista hecha y la ajustas a lo tuyo.
Lo bajas y lo vuelves a subir
Te descargas tu catálogo a Excel, lo editas con calma en el ordenador y lo subes otra vez. Cambiar cien precios de golpe son dos minutos, no cien toques en el móvil.
20 oficios, no uno
Reformas, construcción, fontanería, electricidad, pintura, carpintería, suelos, climatización, interiorismo, jardinería, comunidades, cerrajería… cada uno con sus capítulos.
Dictado por voz con IA
Hablas como a un compañero y sale montado: reconoce las partidas, las busca en tu catálogo con tus precios y saca las cantidades de lo que has dicho. Si mencionas anticipo, descuento o costes indirectos, también los coloca.
Corriges hablando
«Quítale el baño pequeño y sube el parquet a doce metros» y lo hace. La voz no sirve solo para crear: también para modificar delante del cliente, sin teclear.
Dictas también los costes
«Ponme cuarenta de gasolina y sesenta de vertedero» y entran como costes indirectos de ese trabajo. Se apuntan cuando te acuerdas, que es allí mismo, y por eso al final sabes lo que ganaste de verdad.
Partidas libres
El concepto raro que no tienes dado de alta lo escribes en ese momento y va al presupuesto igual. El catálogo te ahorra trabajo, no te limita.
Precios editables siempre
Bajas o subes el importe de una línea para ese presupuesto concreto sin tocar tu tarifa. Negocias delante del cliente y el total se recalcula al momento.
Capítulos, descuento y anticipo
Treinta líneas seguidas no las lee nadie; por capítulos se entienden y se pueden quitar bloques enteros al negociar. Descuento en porcentaje o en importe, y anticipo.
Fotos de la visita
Van al PDF como reportaje fotográfico y se hacen sin cobertura. «Esa pared ya estaba así» se acaba con una foto fechada.
Empieza ahora, acaba luego
Apuntas lo que ves con sus medidas y sus fotos, y remátalo por la noche si te viene mejor. Ningún paso es obligatorio: tú decides dónde acaba cada presupuesto.
Cuentas exactas al céntimo
El importe de cada línea es el precio que se ve por la cantidad que se ve. Cuadra con la calculadora del cliente, y esa discusión no se gana aunque tengas razón.
Firma con huella SHA-256
El cliente firma con el dedo y se guarda la huella del texto exacto que firmó, con su fecha y su dispositivo. Si después cambia una coma, deja de cuadrar.
Documento congelado
Firmado, no se toca: ni líneas, ni cliente, ni descuento. Para cambiar algo se duplica y se vuelve a firmar, que es como debe ser.
Dice qué cambió
No se limita a avisar de que hay diferencias: te las señala concepto a concepto. Y repetir la firma no borra la anterior, queda el historial completo.
Se firma sin cobertura
Porque se firma en casa del cliente, y allí es justo donde puede no haber. Aquí es donde se cae casi todo lo demás del mercado.
PDF profesional
Tu logo, tus datos, portada opcional, condiciones y el reportaje fotográfico. Un presupuesto escrito en un WhatsApp no se archiva, ni se enseña en casa, ni se compara — y da la impresión que da.
Plantillas propias
Escribes una vez cómo te presentas y sale siempre igual de bien, con el nombre, el importe y el enlace rellenados solos. A las siete de la mañana y con prisa, el mensaje sigue estando bien escrito.
El correo sale de tu cuenta
No de un servidor nuestro: te queda en Enviados, lleva tu firma y el cliente te responde a ti. Es tu relación con tu cliente, no la nuestra.
Acepta desde un enlace
Abre una página, ve el presupuesto entero y acepta con un botón: sin instalar nada y sin crear cuenta. Quedan la fecha, la IP y una huella del contenido que aceptó.
Y puede decir que NO
Con su motivo: el precio, ha elegido a otro, el plazo, lo hará él. Convierte el silencio en información, y dejas de perseguir a quien decidió hace una semana.
Te avisa de los parados
Qué presupuestos llevan días sin respuesta, sin que tengas que acordarte ni repasar la lista. El olvido deja de costarte trabajos.
Recordatorios en cadena
Los mandas uno detrás de otro, en un minuto, con su plantilla propia distinta a la del primer envío. Un recordatorio recupera trabajos que dabas por perdidos y no cuesta ni un euro.
Qué pasó hoy
Cuántos te han aceptado y cuántos rechazado hoy, con sus motivos, y filtro por periodo o rango a medida. Abres la app y en tres segundos sabes si el día ha ido bien.
Tú le das al botón
No hay WhatsApps automáticos, y es a propósito. Nadie quiere que un robot escriba a su cliente en su nombre, ni que salga un mensaje solo un sábado por la tarde.
Por qué pierdes
Los motivos de rechazo ordenados por número y por dinero, con el importe que dejas de facturar y los comentarios de los clientes. Porque «demasiado caro» y «he elegido a otro» piden reacciones opuestas.
Cuánto ganas de verdad
Ingresos menos costes directos e indirectos —gasolina, dietas, maquinaria, residuos— por trabajo y por periodo. No el margen teórico de una línea: lo que te quedó del trabajo terminado.
Tus costes son tuyos
No salen en el PDF, no los ve el cliente y no entran en la huella de la firma. Y se editan siempre, incluso en un presupuesto firmado, porque los costes reales se saben al terminar.
O empiezas por tu tarifa
Si prefieres no partir del catálogo base, te bajas la plantilla vacía, metes tus conceptos y la subes. Tu tarifa de siempre, tal cual.
Catálogo con coste
Cada concepto guarda el precio y lo que te cuesta. Sin coste no hay rentabilidad, y sin rentabilidad un presupuesto es una lista de deseos.
Sin conexión funciona todo
Crear, editar, dictar, firmar, fotografiar y consultar. No es un modo degradado ni un borrador guardado: es la app entera, y se sincroniza sola al volver la red.
Tus datos, en la UE
Alojados en Irlanda, cifrados en reposo y con aislamiento por cuenta a nivel de base de datos. Tu histórico, tu catálogo y tus costes no salen de la Unión Europea.
Si algo falla, te lo dice
Se reintenta solo, y el aviso empieza por la consecuencia: qué se ha quedado sin subir. El texto técnico va detrás de un botón para que nos lo pegues en un mensaje.
20 países de verdad
Su moneda, su formato de números, su impuesto (IVA, IGV, ITBIS, ITBMS) y su identificador fiscal validado con el algoritmo real: NIF, CIF, RFC, CUIT, RUT, RUC, NIT, RNC, RIF.
Precio plano, sin contadores
Presupuestos ilimitados, sin cupo mensual, sin coste por unidad y sin créditos que se agoten a mitad de mes. El mes que hagas cuarenta pagas lo mismo que el mes que hagas cuatro.
Alguna tiene una cosa. Otra tiene otra. Ninguna las tiene todas.
Hay herramientas buenas ahí fuera y no vamos a decir lo contrario. Lo que no hay es una que cierre en la visita, funcione sin cobertura, te diga por qué pierdes y te diga cuánto ganas. Comparado por categorías, sin nombres, y con nuestra casilla en rojo donde toca.
← Desliza la tabla para ver todas las columnas →
| Lo que necesitas poder hacer | PresuFlash | Otras apps de presupuestos | Herramientas por WhatsApp o navegador | Programas de facturación |
|---|---|---|---|---|
| En la visita | ||||
| Dictar y que monte las partidas con tus precios | ✓ | Algunas | Algunas | — |
| Dictar también los costes indirectos del trabajo | ✓ | — | — | — |
| Dictar sin cobertura | ✓ | — | — | — |
| Meter partidas que no están en el catálogo y cambiar precios | ✓ | Algunas | Algunas | Algunas |
| Empezarlo en la visita y terminarlo después | ✓ | Algunas | — | Algunas |
| Cerrar | ||||
| Firma del cliente con huella del texto firmado | ✓ | Algunas | — | — |
| Firmar sin cobertura | ✓ | — | — | — |
| Congelar el documento y decir qué cambió si cambió | ✓ | Algunas | — | — |
| Que el cliente acepte por enlace sin instalar nada | ✓ | Algunas | Algunas | Algunas |
| Que pueda rechazar diciendo el motivo | ✓ | — | — | — |
| Saber en qué estás | ||||
| Informe de por qué pierdes, por número y por dinero | ✓ | — | — | — |
| Beneficio real por trabajo, con costes indirectos | ✓ | Solo margen | Solo margen | Solo el global |
| Aviso de los parados y recordatorios en cadena | ✓ | Algunas | Algunas | — |
| El día a día | ||||
| Crear, editar y fotografiar sin conexión | ✓ | A medias | — | — |
| Plantillas propias de WhatsApp y correo | ✓ | Algunas | Algunas | Algunas |
| Catálogo precargado por oficio e importable desde Excel | ✓ | Algunas | — | Algunas |
| 20 países con su impuesto e identificador fiscal real | ✓ | — | — | Algunas |
| Presupuestos ilimitados, sin contadores ni extras | ✓ | Con límites | Con límites | Con límites |
| Donde no somos nosotros | ||||
| Emitir facturas, IVA trimestral y Verifactu | — | Algunas | Algunas | ✓ |
Esa última fila va a propósito. PresuFlash no factura y no hace Verifactu: termina donde empieza la factura, y si eso es lo que buscas, hay opciones mejores que nosotros. Preferimos decírtelo en la tabla que decepcionarte en tres días. Lo demás lo puedes comprobar tú mismo: descarga, pon el móvil en modo avión y ponte a presupuestar.
Cómo trabajas hoy y cómo trabajarías mañana
La comparación anterior era contra otras herramientas. Esta es contra lo que usa de verdad la mayoría: Word, Excel, WhatsApp y una libreta.
Lo que PresuFlash no hace
Preferimos decírtelo aquí que decepcionarte en tres días. Si buscas esto, no somos tu app.
No emite facturas, no lleva el IVA trimestral y no hace Verifactu. PresuFlash termina donde empieza la factura; sigue con tu programa o tu gestoría de siempre.
Ni planificación, ni partes de trabajo, ni control de personal. Hace una cosa —el presupuesto y su cierre— y la hace bien.
Ni el primer envío ni los recordatorios: la app te avisa de quién lleva días parado y prepara el mensaje, pero le das tú al botón. Automatizarlo exige la plataforma de empresa de Meta, con su coste y su aprobación, y además un mensaje que sale solo a deshora hace más daño que el silencio.
Un enlace lo puede abrir cualquiera a quien se lo reenvíen, así que prueba menos que una firma presencial. Te lo decimos también dentro de la app. Por eso insistimos en firmar en la visita.
Una frase honesta vende más que tres superlativos. La página suena como suena la app.
Lo comprobable
Sin conexión funciona todo: crear, editar, dictar, firmar, fotografiar y consultar. No una parte.
Tres meses enteros para probarlo. Sin recortes.
No hay plan gratuito con tres presupuestos al mes y la mitad de las funciones capadas. Hay tres meses con la app entera, porque saber si te sirve exige presupuestar, cerrar y terminar trabajos, y eso no cabe en catorce días. Si haces reformas, un solo trabajo puede durar más que la prueba entera de otras apps.
PresuFlash completo
Pagando el año por adelantado: 179,00 €. O 19,90 €/mes sin permanencia, con 14 días de prueba.
Sin contar presupuestos, sin extras por unidad y sin que suba al cuarto mes.
IVA incluido. Precio para España.
- Presupuestos ilimitados, dictados o a mano. Sin cupo mensual ni coste por unidad
- Firma del cliente en la visita, con huella SHA-256
- Aceptación y rechazo con motivo desde el enlace
- Informe de rechazos y de rentabilidad real
- Recordatorios en cadena y control del día
- Funciona sin cobertura, en todo
- Catálogo propio con coste, importable por CSV/Excel
- PDF con tu logo, portada y reportaje fotográfico
- 20 países y tu sector, con sus capítulos
Se gestiona desde Google Play o la App Store. Cancelas cuando quieras en dos toques; si cancelas antes de que terminen los tres meses, no se cobra nada. Los tres meses van con el plan anual; el mensual lleva 14 días de prueba.
Y si un mes no te cuadra
Tus presupuestos no se quedan secuestrados. Aunque dejes de pagar, mantienes el modo consulta: entras, ves todo tu histórico, abres los PDF firmados y te los descargas.
Lo que se pausa es crear presupuestos nuevos. Lo que ya hiciste es tuyo, siempre, y puedes exportarlo el día que quieras.
Por qué te enseñamos los dos números. En este sector es habitual publicar los precios sin impuestos, y comparar un precio con impuestos contra otro sin ellos no lleva a ninguna parte. Con el conmutador ves el nuestro de las dos formas: con impuestos es lo que te va a cobrar la tienda, y sin impuestos es lo que de verdad le cuesta a tu negocio una vez te lo deduces. Uses el que uses, compara peras con peras.
Un solo trabajo recuperado paga varios años de suscripción. Si cerrar en la visita o mandar un recordatorio te salva un trabajo al año, el plan anual cuesta una fracción de lo que ese trabajo te deja de margen. El precio está ajustado al poder adquisitivo de cada país, no es una conversión automática del español, y los tres meses de prueba son iguales en todos los mercados.
Lo que estarás pensando ahora mismo
“¿Me va a salir más caro de lo que pone?”
No. El precio que ves lleva el IVA dentro y es el que se cobra. No contamos presupuestos ni te cobramos por unidad, no hay créditos que se agoten a mitad de mes ni límite de fotos, y no sube al cuarto mes. Y cuando compares, mira la letra pequeña de los demás: es habitual publicar el precio sin IVA, o rebajado a la mitad solo durante el primer trimestre. Nosotros te enseñamos el importe del cargo y el que vas a pagar dentro de un año.
“Otra app más que hay que aprender”
El catálogo de tu oficio viene cargado, así que el primer presupuesto lo haces el mismo día. Dar de alta tu empresa son unos minutos, y si ya tienes tu tarifa en Excel, la importas.
“Yo no trabajo así, no quiero que me cambien el método”
Ningún paso es obligatorio. Dictas o escribes, cierras en la visita o mandas el enlace, recuerdas o no. Lo empiezas delante del cliente y lo terminas por la noche si te viene mejor.
“Mis trabajos nunca son iguales, no caben en una lista”
Por eso puedes meter conceptos que no están en el catálogo, escritos en ese momento, y cambiar el precio de una línea para ese presupuesto sin tocar tu tarifa.
“Mi cliente no va a firmar en un móvil”
Firma más gente de la que crees cuando tiene el presupuesto delante y entiende lo que pone. Y si prefiere pensárselo, le mandas el enlace: acepta o rechaza desde ahí, sin instalar nada.
“Donde yo trabajo no hay cobertura”
Por eso funciona sin ella. Creas, firmas, fotografías y grabas sin red, y se sube todo solo al volver la conexión.
“Yo ya facturo con otro programa”
Perfecto: esto termina donde empieza la factura. PresuFlash es el presupuesto y su cierre, no te pide cambiar tu facturación ni tu gestoría.
“¿Esto sirve para lo que yo hago?”
Hay 20 oficios dados de alta, desde reformas integrales y obra nueva hasta interiorismo, jardinería, mantenimiento de comunidades o cerrajería. Cada uno con sus capítulos y sus conceptos. Si presupuestas yendo a ver al cliente, es para ti.
“¿Y mis datos?”
Están alojados en Irlanda, dentro de la Unión Europea, cifrados y con aislamiento por cuenta. El coste de tus trabajos no lo ve nadie más: ni sale en el PDF, ni entra en la huella de la firma, ni se manda a ningún sitio. Es tu contabilidad. Y puedes exportarlo o borrar la cuenta entera cuando quieras.
Profesionales que ya han dejado de presupuestar de noche
[Pendiente: cómo trabajaba antes, qué cambió y un dato concreto — horas o trabajos cerrados en la visita.]
[Pendiente: mejor de un gremio distinto — fontanería, electricidad o pintura.]
[Pendiente: idealmente uno de LatAm, que mencione el informe de rechazos o la rentabilidad.]
Nota interna (borrar antes de publicar): consigue 3-5 testimonios reales durante los primeros tres meses y sustituye estas tarjetas. La prueba social sube la conversión más que cualquier titular, pero inventarla es publicidad engañosa y además se nota.
Lo que preguntan los compañeros
¿Puedo cerrar el presupuesto en la propia visita?
Sí, y es para lo que está hecha. Dictas el trabajo delante del cliente, la app monta las partidas con tus precios, se lo enseñas, ajustas lo que haga falta y firma con el dedo en tu pantalla. Todo el recorrido funciona sin cobertura.
¿La firma en el móvil vale de algo?
Guarda la fecha, el dispositivo y una huella SHA-256 del texto firmado, y congela el presupuesto: si luego cambia una línea, deja de cuadrar y la app dice qué cambió. Repetir la firma no borra la anterior. Ahora bien, la aceptación por enlace prueba menos que una firma presencial, porque el enlace lo puede abrir cualquiera a quien se lo reenvíen, y así lo decimos también dentro de la app. Para importes altos, acompáñala de un contrato con tu asesor.
¿Funciona sin cobertura donde yo trabajo?
Sí, y en todo: crear, editar, firmar, fotografiar y grabar. Se sube solo al recuperar la red, y si algo falla, se reintenta y se te explica por qué. No es un modo degradado: es la razón por la que la app es nativa y no una web.
¿Cuánto tardo en poder hacer el primer presupuesto?
Poco. Das de alta tu empresa —datos, logo, país, impuesto y condiciones— en unos minutos, eliges tu sector y el catálogo entra ya cargado con sus capítulos y sus conceptos. Desde ahí ya puedes presupuestar. Y si prefieres partir de tu propia tarifa, la importas desde Excel o CSV y esos pasan a ser tus precios.
¿Qué puedo dictar exactamente?
Todo el presupuesto y todos sus cambios. Al crearlo, describes el trabajo y la app reconoce las partidas, las busca en tu catálogo con tus precios y saca las cantidades de lo que has dicho. Al modificarlo, le dices qué quitar, qué añadir o qué cantidad cambiar y lo hace. Y también los costes: si dices lo que te ha costado la gasolina, el vertedero o la maquinaria, entran como costes indirectos de ese trabajo, que es la única forma de que se apunten de verdad, porque uno solo se acuerda estando allí. Si mencionas un anticipo o un descuento, también los coloca donde van.
¿Y si necesito una partida que no está en el catálogo?
La escribes en ese momento y va al presupuesto igual, sin darla de alta antes ni pedir permiso a nadie. También puedes cambiar el precio de cualquier línea para ese presupuesto concreto sin que se toque tu catálogo. El catálogo está para ahorrarte trabajo, no para limitarte.
¿Tengo que terminar el presupuesto en la visita?
No. Puedes dejar apuntado lo que has visto delante del cliente, con sus fotos y sus medidas, y rematar los precios por la noche o al día siguiente. O cerrarlo entero allí mismo con su firma. Ninguna de las dos formas es obligatoria: cada uno gestiona su presupuesto como quiere.
El catálogo que viene, ¿me obliga a usar esos precios?
No. Es un punto de partida, no una tarifa. Lo que te ahorra es escribir los conceptos y montar los capítulos de tu oficio; los precios los pones tú y son editables siempre. Tienes tres formas de dejarlo a tu gusto: cambiarlo dentro de la app, descargarlo a Excel, editarlo con calma en el ordenador y volver a subirlo, o —si ya tienes tu tarifa hecha— bajarte la plantilla vacía, rellenarla con lo tuyo y subirla sin partir del catálogo base.
¿Puedo personalizar el mensaje con el que envío los presupuestos?
Sí, y no hace falta saber nada técnico. Escribes tus propias plantillas para WhatsApp y para correo, con los campos que se rellenan solos: el nombre del cliente, el número de presupuesto, el importe, el enlace de aceptación y la fecha de validez. Se editan desde la app en dos toques y hay plantillas distintas para el primer envío y para los recordatorios, porque el segundo mensaje no se escribe como el primero. El correo, además, sale de tu propia cuenta: te queda en Enviados y el cliente te responde a ti.
¿Y los presupuestos a los que nadie contesta?
La app te dice cuáles llevan días sin respuesta y te deja mandar los recordatorios en cadena, uno detrás de otro, sin ir buscándolos por la lista. El recordatorio sale con su propia plantilla, distinta de la del primer envío.
¿Está en iPhone y en Android?
Sí, en las dos. Puedes descargarla desde Google Play y desde la App Store, con la misma cuenta y los mismos datos.
¿Por qué no hay un plan gratuito?
Porque un plan gratis obliga a capar justo lo que hace falta para saber si la app te sirve: el dictado, la firma y los informes. Preferimos darte la versión completa durante tres meses, que es lo que hace falta para presupuestar, cerrar y terminar trabajos de verdad y ver los informes con datos que signifiquen algo. Si haces reformas, un solo trabajo puede durar más que la prueba entera de otras apps. Y si luego no sigues, mantienes acceso de consulta a todo lo que hiciste.
¿Hay límite de presupuestos al mes?
No. Presupuestos ilimitados en el plan, sin cupo mensual y sin coste por unidad: el mes que hagas cuarenta pagas lo mismo que el mes que hagas cuatro. Preferimos un precio plano que puedas presupuestar tú también, en vez de una factura que depende de cuánto hayas trabajado.
¿Cuánto cuesta?
Todos nuestros precios llevan el impuesto incluido: el número que ves es exactamente el que te va a cobrar la tienda. 179 € al año, que salen a 14,92 € al mes, o 19,90 € al mes sin permanencia. Los tres meses gratis van con el plan anual; el mensual lleva 14 días de prueba y se gestionan desde Google Play o la App Store, así que cancelas en dos toques. En Latinoamérica el precio va ajustado a cada país y lo ves en tu moneda antes de aceptar nada.
¿Qué pasa con mis presupuestos si dejo de pagar?
No pierdes nada. Conservas el modo consulta: entras, ves tu histórico completo, abres los PDF firmados y te los descargas. Lo que se pausa es crear presupuestos nuevos.
¿Puedo saber por qué pierdo presupuestos?
Sí, y es de lo más útil. Cuando un cliente rechaza, elige un motivo, y el informe de rechazos te los ordena por número y por dinero, con el importe que has dejado de facturar y los comentarios que escriben. Cuando hay pocos datos, el informe te avisa en vez de darte un porcentaje engañoso.
¿Dónde están mis datos y quién puede verlos?
Tu base de datos, tus archivos y sus copias de seguridad están alojados en Irlanda, dentro de la Unión Europea, cifrados en reposo y con aislamiento por cuenta a nivel de base de datos: cada consulta se filtra por tu sesión, así que ni manipulando la app se llegaría a los datos de otro. El coste de tus trabajos es tu contabilidad y no sale a ningún sitio: no aparece en el PDF, no lo ve el cliente y no entra en la huella de la firma. Puedes exportar tus datos o borrar la cuenta entera cuando quieras. Está todo detallado en la política de privacidad, incluido lo que ocurre con las notas de voz.
¿Sé lo que gano de verdad en cada trabajo?
Sí. El catálogo guarda el coste además del precio, y sumando los costes indirectos la app calcula el beneficio real por trabajo y por periodo. Esos costes son privados: no salen en el PDF, no los ve el cliente y no entran en la huella de la firma.
¿Es un programa de facturación? ¿Cumple Verifactu?
No. PresuFlash hace presupuestos y su cierre; no emite facturas, no lleva el IVA trimestral y no hace Verifactu. Termina justo donde empieza la factura, así que sigues con tu gestoría o tu programa de siempre.
¿Sirve para mi país?
Sí: 20 países de España y Latinoamérica, cada uno con su moneda, su formato de números, su impuesto (IVA, IGV, ITBIS, ITBMS…) y su identificador fiscal validado con el algoritmo real. Fuera de España las validaciones avisan pero no bloquean, porque hay casos legítimos que no encajan en el algoritmo.
¿Sirve para mi oficio?
Hay 20 sectores dados de alta: reformas integrales, construcción, fontanería y saneamiento, instalación eléctrica, pintura, carpintería, suelos y pavimentos, climatización y ventilación, interiorismo y decoración, jardinería, mantenimiento de comunidades, cerrajería, cocinas, baños, aluminio y PVC, impermeabilización, pladur y escayola, demoliciones, rehabilitación de edificios y autónomo multioficio, para quien hace de todo y prefiere no agrupar por capítulos. Cada sector trae sus propios capítulos y sus propios conceptos, no una plantilla genérica adaptada a medias. Y si el tuyo no está en la lista, escríbenos: lo damos de alta nosotros y te aparece solo, sin que tengas que actualizar la app ni reconfigurar nada. Si presupuestas yendo a ver al cliente, PresuFlash es para ti.
El próximo lo cierras antes de recoger las herramientas
Descarga PresuFlash y pruébalo tres meses enteros en tus visitas, sea cual sea tu oficio. Lo dictas, el cliente firma y sabes lo que has ganado. Aunque no haya cobertura.
Tres meses completos, sin funciones capadas. Cancelas desde la tienda cuando quieras.